RIOT-GRRRLS: LA REVOLUCIÓN SE BAILA (ÁGATA AHORA)

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Le hemos pedido a Ágata Ahora (integrante de la banda de Riot madrileña Las Odio, de la también madrileña Agnes, y miembro del colectivo feminista de acción cultural Sisterhood –entre otras muchas cosas–)que nos explicara, desde su perspectiva personal, de dónde viene y qué es exactamente esto del llamado Riot Girrrl, y he aquí lo que nos ha contado al respecto… ¡Talento, capacidad, personalidad y perseverancia al poder!

EL RIOT GRRRL

(por Ágata Ahora)

Definir el Riotgrrrl es una tarea difícil. No es un estilo musical, ni un movimiento artístico acotado en el espacio ni en el tiempo. Ni siquiera es solo música, también son fanzines, programas de radio y encuentros. En esta entrada vamos a hablar principalmente de música y grupos, siguiendo el contenido del blog, pero en realidad el riotgrrrl se extiende mucho más allá. Pero bueno, para poder entenderlo y dotarlo de significado es necesario limitar un poco… Para mí tiene que ver con dos conceptos: feminismo y autogestión. A partir de eso, puede tomar mil formas. Hace unas semanas, Las Odio decíamos en una entrevista:

«No creemos que Riotgrrl sea una etiqueta. Es una proclama con la que nos sentimos muy cómodas, alude a la música como herramienta de las luchas feministas, para romper clichés, precisamente, y no conformarnos con los modelos de “feminidad” mayoritarios (de entes pasivos, cuerpos deseables, musas, etc.), sino de forma activa y sin pedir permiso a nadie, aportar otras visiones y otras representaciones culturales (con las letras de las canciones, con las formas de organizarnos, con la manera de comunicarnos). Es tomar nuestro espacio, y hacerlo a nuestra manera, reclamando el placer, el baile y la diversión dentro de la reivindicación política.»

Es una definición que incluye muchas de las características que para nosotras es el Riotgrrrl, y quizás no todas sean compartidas por muchos de los grupos o personas que se autodenominan riotgrrrls, pero esa es una de las gracias del movimiento, es flexible a muchas identidades. Según testimonios recogidos en el libro Girls to the Front (2010) de Sara Marcus, el riotgrrrl era:

  • “GirlPower Girl <3 love Sisterhood Frienship BESTFRIENDS”
  • Una mano en la que agarrarse y un puño en su cara.
  • Cualquier cosa que yo quiero que sea. Cualquier cosa que tú quieres que sea.

Vista la amplitud del concepto, en vez de tratar de definirlo en abstracto vamos a intentar rescatar algunas ideas de los grupos o artistas que lo han usado para autoreferenciarse. Hagamos un poco de herstory.

Don’t Need You (Kerri Koch, 20015)

ORÍGENES DEL RIOTGRRRL: OLYMPIA Y WASHINGTON D.C.

El Riotgrrrl, al menos su denominación como tal, nació en las ciudades de Washington D.C. y Olympia, la capital de Washington, un estado americano que en los 90 estaba en plena ebullición musical con el movimiento grunge en Seattle. Surgió como una burbuja de oxígeno, un salvavidas de tantas adolescentes feministas, raras e inadaptadas.

«Dentro de una subcultura que se consideraba a sí misma como una alternativa, que debería suponer un refugio, encontraban más mierda. Los esfuerzos de los chicos eran alabados, mientras que los de las chicas no se reconocían. La objetificación y la agresión sexual pasaban desapercibidos. El pogo era la imagen perfecta para entender qué iba mal en la escena: un remolino de hombres a punto de zambullirse en un mar de testosterona, que se quitaban sus bombers negras y se las pasaban a sus amigas: eh, coge esto, dejando una línea de chicas-perchero pegadas a la pared, literalmente marginadasGirls to the front, Sara Marcus (2010).

Fragmento del documental The Punk Singer (Sini Anderson, 2013)

Un grupo de mujeres, en el que se incluía Kathleen Hanna (Bikini Kill), decidió hacer algo para cambiar esa situación. Estaban hartas, y no les bastaba con quejarse. Se lanzaron a crear la realidad que querían, en la que tías no se quedaban en los márgenes de los conciertos, ni siquiera se limitaban al público, sino que tocaban, montaban grupos, organizaban conciertos, editaban fanzines, sacaban discos… Lo primero fueron los fanzines. Es fácil entender porqué: solo hace falta papel y un bolígrafo para hacerlos. El primer fanzine riotgrrrl fue Jigsaw, fundado en 1988 y editada en Olympia por Tobi Vail (también de Bikini Kill), que hablaba de la relación entre el feminismo y el punk en la zona del noroeste de EEUU. A este le siguió Girl Germs en 1989, de Molly Neuman y Allison Wolfe, fundadoras de Bratmobile. En 1990 Tobi Vail y Kathleen Hanna escribieron el fanzine Bikini Kill, que luego daría lugar al grupo. En definitiva son dos grupos de amigos en dos ciudades de EE UU quienes empiezan la revolución: Kathleen Hanna, Tobi Vail y Kathi Wilcox (Bikini Kill) en Olympia, Washington; Alison Wolfe y Molly Neuman (Bratmobile), en Washington DC, donde se juntan todas en verano para crear el zine Riot Grrrl (con Hanna y Jen Smith). El nombre parte de una cita de Jigsaw (Revolution Grrrl Style Now), y la palabra Riot. También en 1991 Bikini Kill autoeditan su primer cassette:

Bikini Kill – Revolution Girls Style Now! (1991)

A partir de esas hojas de papel grapado, consiguieron hacer funcionar una red internacional (bueno, al principio de EE UU a UK y vuelta, pero algo es algo) de cultura punk rock DIY underground, conectada a través de grupos de música y fanzines. También construyeron espacios seguros para que mujeres jóvenes compartieran sus preocupaciones sobre sexualidad, política, cultura… Además fue un movimiento anticapitalista y radical, que prefirió inmolarse a sí mismo antes de ser fagocitado por el mainstream (como sí hicieron los grunges, por otro lado). Cuando los medios comenzaron a interesarse por la corriente, después de un par de experiencias negativas (en las que se infantilizaba, se objetificaba y se reducía el alcance del movimiento), decidieron no responder a las demandas de los periodistas. Lo que, claro, generó más interés y más acoso hacia el riotgrrrl.

«Como el punk más irreductible, se construyó al margen de los centros de poder, aprovechando la trama subterránea de promoción, comunicación y distribución construida alrededor del rock independiente, y ardió durante unos pocos años, no sin antes plantar un montón de excitantes semillas. Y como sucede con la mayoría de subculturas, su pequeña historia es la suma de un puñado de focos aislados, de antecedentes que se bifurcan y cuyas huellas no siempre son fáciles de rastrear

Algunos grupos de esa primera ola de la costa oeste de EE UU son: Bratmobile, Bikini Kill, Slant 6, The Quails, Heavens To Betsy, Sleater Kinney, L7, Babes in Toyland, 7 Year Bitch. ¡Búscalas en la red!

Por otro lado, en aquella época se empezó a catalogar a todos los grupos de mujeres de esos entornos como Riot Grrrls y muchos de ellos no representaban una actitud política tan clara, a pesar de que eran cercanas en cuanto a sonido y motivaciones. Tal es el caso de grupos como: Hole, PJ Harvey, Veruca Salt o The Breeders, que nos flipan de sobre manera, pero no cumplen los principios del riot: feminismo y autogestión.

The Culture Show: Girls Will Be Girls (BBC 2, 2014)

Antes hubo proto-riotgrrrls que incorporaban parte del discurso y la actitud, pero no se autodenominaban de esta manera, no crearon red y su feminismo no era siempre tan explícito. Entre ellas: The Adverts; X-Ray Spex; The Slits y The Raincoats; Au Pairs, The Go-Go’s; Kleenex / LiLiPUT.

RIOT GRRRL EN UK

El primer eco del riotgrrrl de Olimpia se escuchó en Reino Unido, de mano de grupos como Huggy Bear, Mambo Taxi o Voodoo Queens. A ellas podemos sumar muchas más: Blood Sausage, Coping Saw, Golden Starlet, International Strike Force, Linus, Phantom Pregnancies, Pussycat Trash, Skinned Teen, Small Black Pig, Wack Cat, Witchknot, Sister George, Pussycat Trash, Kenickie, Sally Skull, Lungleg.… ¡apunta en tu agenda!

En 1993 Huggy Bear hicieron una gira conjunta con Bikini Kill por Reino Unido y el movimiento comenzó a hacerse popular. Al igual que sus amigas estadounidenses, las riotgrrrls inglesas eran muy elusivas con los medios, y trataban de mantener sus actividades en el circuito underground. Los dos focos de actividad durante este primer periodo fueron Leeds y Londres, donde había grupos que se reunían de forma periódica, y que estaban intercomunicados entre ellos. Igual que en EE UU, el zine era la forma básica de comunicación, e incorporaban desde manifiestos feministas, poemas, cómics, a listas de contactos.

Huggy Bear – Her Jazz (1993)

En un número de Stinkbomb decían: «cualquier chica que lea esto y esté pensando, “Oh, me gustaría estar en un grupo pero no sé tocar…” ¡PARA AHORA MISMO! ¿A quién le importa la habilidad técnica? Júntate con unas pocas amigas que tengan ideas parecidas y poneros a ello

En UK Riot Grrrl listan un montón de bandas actuales de Reino Unido que se autodenominan riotgrrls.

RIOTGRRRL EN ESPAÑA.

En la Manga del Mar Menor (Murcia) tuvo lugar uno de los momentos más maravillosos del “andergraun” patrio: la creación de Hello Cuca. Ni Bikini Kill, ni Huggy Bear, ni Sleater Kinney habían tocado nunca en España; internet no existía, no se podía intercambiar música a través de la red, ni ver los PDFs de los fanzines. La Manga quedaba lejos de todo. Pero aun con esta distancia, en el páramo murciano surgió una banda que reivindicaba el movimiento riot grrrl: Hello Cuca. Creada por las hermanas Mabel y Lidia Damunt (que ahora sigue dándole al riot con su proyecto en solitario y con el grupo Arre! Arre!), junto a Alfonso Melero. También hicieron su propio fanzine, Miau! en 1996.

Hello Cuca: Aguacate nena

En su propuesta, tal y como describe Playground mezclan «con visceralidad y actitud airada dosis medidas de feminismo, ritmo y drama en unas canciones de textos nada evidentes que encontraban su inspiración estética en las soul sisters de los setenta ( The Shirelles, The Supremes, Martha & The Vandellas), en el pop-punk de raigambre riot grrrl de mediados de los noventa ( Bikini Kill, Team Dresch o Sleater-Kinney), en la parquedad instrumental de Beat Happening y las huestes de K-Records, o en el “gospel ye-yé” bastardo y primitivista de Make Up

Su discografía es poca y dispersa, como pasaba con casi todos los grupos de Riotgrrrl. Tienen un recopilatorio, Esplendor en la arena, de 33 canciones, que incluye todo lo que grabaron durante su corta existencia: tres 7”, las canciones que aportaron en 2006 al split con Incrucificables, temas esparcidos por recopilaciones de otros sellos, un tema grabado en directo en su primer concierto (corría el año 1997), y, cuatro canciones nuevas grabadas para la ocasión.

Lo cierto es que como Hello Cuca, pocas riots ha habido en España. En aquella época empezaron a surgir grupos liderados por tías, como Sybil Vane, Meteosat, Blas y las Astrales, Nosoträsh, Undershakers o incluso Dover, pero no tengo claro que se sintieran cómodas con esa etiqueta. En los últimos años han aparecido muchos más grupos afines a las ideas del movimiento Riotgrrrl, de la mano de los festivales Ladyfest y sus muchas variantes.

Más allá de este breve recorrido hubo Riot grrrl en muchas otras partes del mundo, y seguramente fue mucho más interesante del que aquí hemos contado. Pero no lo conocemos, en parte por nuestra ignorancia anglofílica, y en parte porque es posible que muchas de esas bandas ni siquiera hayan grabado nada. Es posible que las canciones quedaran en sus habitaciones, junto a los folios garabateados de fanzines que nunca llegaron a fotocopiar. Pero lo hicieron, sucedió, y sin pedir permiso. Y así seguimos. Lo cuenta Toby Vail en su blog (fanzine online, vaya) Jigsaw:

“Parecía un milagro lo fácil que había sido que el riot grrl sucediera, así que, ¿por qué no podíamos re-inventar el feminismo punk una y otra vez? De hecho, ¿no es eso lo que hemos estado haciendo una y otra vez, incluso ahora, en los 2010? Seguimos haciendo que las cosas sucedan, creando cultura independiente, auto-representativa, participando en la vida de la comunidad, compartiendo nuestras ideas, escuchándonos las unas a las otras, discutiendo, equivocándonos, aprendiendo y viviendo nuestras vidas con los ojos, las orejas y los corazones”