SIN MIEDO A LO ABERRANTE — POR RAÚL LÓPEZ (FABULOSO COMBO ESPECTRO)

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Raúl López es quizás uno de los más respetados miembros de la escena postpunk-era nacional. Conocido por algunos como “Raúl Lechón” ( Pili y sus lechones), y por otros como “Raúl Espectro” (por ser miembro de los ya, por desgracia, desaparecidos Fabulosos Combo Espectro), Raúl es ese tipo amable que te encuentras siempre en todos los conciertos del circuito más under madrileño. A ratos promotor y a ratos músico, siempre atento a todo lo que se cuece dentro del punk más experimental, es todo un honor para nosotros poder contar con su aportación personal contándonos qué es para él exactamente esto del llamado pospunk. ¡Larga vida a los sabios de la corte!

 

EL CAMINO MÁS LARGO HACIA QUIÉN SABE DÓNDE

Por Raúl López

Hablar de postpunk implica necesariamente asumir términos como ritmo, experimentación, electrónica, discurso político, irreverencia, disco-funk, arte, crudeza, poesía, humor, punk, sonidos jamaicanos, ritmos tribales, industrial, pop, oscuridad, angustia, naif, aventura compositiva, krautrock, psicodelia, mutación, aberración, mal rollo, cardados, identidad, deconstrucción, delirio, extremo, ruido, vanguardia, actitud, libre, torcido…

La cuestión sería si podemos o no considerarlo como un género musical en sí mismo. Michael Rother de Neu!, cuando es preguntado por la nueva psicodelia alemana de finales de los años setenta, afirma con rotundidad que aquello fue un sindiós de creatividad que cada banda, o cada artista, supo plasmar a su manera, pero que no obedecía a ningún tipo de uniformidad estilística. Y lo mismo podría aplicarse a las múltiples variantes que se aglutinan bajo el paraguas del término “postpunk”.

Sin duda, todo este mogollón encuentra su principal caldo de cultivo en la actitud punk y la creatividad del “do it yourself”. Pero si vamos al fondo de la cuestión, su abanico de influencias respondería a una serie de coordenadas bien dispersas. La transgresión sónica y la búsqueda de caminos diferentes a la hora de componer y de sonar formarían el verdadero meollo del asunto. La falta de prejuicios a la hora de echar mano a cualquier tipo de instrumento, incluso de construir alguno nuevo partiendo de juguetes, cuando no directamente de basura o material de ferretería, es otro de los rasgos distintivos de algunas de las bandas que solemos relacionar con frecuencia al movimiento. La mayoría de ellas, obsesionadas con la música de baile y por dislocar al público sobre la pista. Grupos que deforman con alegría los sonidos más discotequeros, el soul y, sobre todo, el reggae y el dub. Otros abrazaban la experimentación como recurso expresivo para fabricar canciones que evocaban la ética y la estética del expresionismo alemán. Es decir, cada loco con su tema.

Debido a la tradición colonialista de la música popular occidental, aunque muchas de estas bandas alardean de conciliar diferentes culturas en su música, resulta innegable la preponderancia del componente anglosajón. Si aislamos las particularidades autóctonas de las diferentes escenas musicales occidentales, detectaremos la influencia del Reino Unido y los EEUU en las réplicas de bandas postpunk europeas o latinoamericanas. Pero la diversidad geográfica no es el único problema a la hora de catalogar todo este conglomerado. Fechar exactamente lo que entendemos por postpunk, podría retrotraernos varias décadas atrás con tal de rastrear sus posibles orígenes. Algunos estiman su “años dorados” entre 1978 y 1985; pero yo, al menos, prefiero prescindir de semejantes etiquetas. Es por eso que el criterio utilizado para elaborar esta pequeña discografía introductoria puede resultar algo caótico, pero también plenamente coherente con el espíritu de un género en el que la lógica a menudo brilla por su ausencia.

The Residents

The Residents – Third Reich (1976)

Empezamos mal. The Residents es una ¿banda? cuyo primer trabajo data de 1974. Probablemente mucha gente no los considere aptos para entrar en esta minilista. Entre los argumentos en contra, habrá quienes les acusen de vanguardistas y psicodélicos. Y tendrán su parte de razón, pero precisamente la encabezan por su capacidad para asimilar la relación que existe entre fenómenos aparentemente tan opuestos como la psicodelia más freak, los compositores de electrónica de entonces, el free jazz, o la ¡aberración porque sí! con esto del postpunk. Sin duda, se trata de uno de los combos más especiales que han salido de la Costa Oeste de EEUU y han influido enormemente a bandas posteriores como Devo , Tuxedomoon y Suburban Lawns –californianos todos ellos, como los propios Residents– y que, a su vez, marcarían a generaciones posteriores de músicos de todo pelaje.

He elegido este tema en concreto tanto por su marciano sentido del humor como por las imágenes de la película que crearon para acompañarlo. Su propuesta va más allá de lo estrictamente musical, apostando por la imagen como elemento imprescindible de su peculiar concepción del Arte como espectáculo, ocultando sus identidades y regalándonos películas bizarras en forma de videoclips. De hecho, recomiendo acompañar el visionado del documental Theory of Obscurity (2015), que repasa su universo desquiciante e inquietante, con el de Vileness fats (1984), uno de sus artefactos más enloquecidos, cuya intrigante banda sonora suelo escuchar con frecuencia.

Liquid Liquid

Liquid Liquid – Optimo (1983)

Una de las canciones más representativas de lo que posteriormente se conocería como “mutant disco” surgida de la maraña estilística de la No Wave neoyorquina. Basta con escuchar el característico bajo trotón y la rítmica de las percusiones de Liquid Liquid para percatarse de que en sus conciertos se podía montar una buena pachanga. El interés por mover el culo y los sonidos “disco” fue compartido por muchas bandas, por más que cada cual lo defendiera a su peculiar manera, ya fuera rompiendo esas rítmicas o aportando nuevos discursos. El reggae, el funk, el dub y los ritmos africanos fueron sacados de su contexto para llevarlos a una deconstrucción que amplió los horizontes del género. Ejemplos claros, al menos en cuanto a los escarceos con la pista de baile contorsionada, serían Pop Group, ESG, Slits, Gang of Four, A Certain Ratio, Contortions, Lizzy Mercier Descloux, o Palais SchaumburgDiscográficas tan emblemáticas como Ze, Factory o Rough Trade resultaron esenciales a la hora de poder sacar adelante muchas espasmódicas grabaciones que marcarían una nueva manera de entender el “zumba-zumba”.

Bauhaus

Bauhaus – Stigmata Martyr (1980)

Pongo a Bauhaus porque me encantan desde la primera vez que los escuché, y porque me parece que siempre han sido muy injustamente tachados de asalta-tumbas y tinieblas por culpa de Bela Lugosi’s Dead. Su estética a base de luto riguroso, pelos cardados, maquillajes imposibles y la imaginería necrófila contribuyó a que se pasase por alto su querencia por David Bowie, el dub y los ritmos más funk en gran parte de su cancionero. Pero esta es una batalla perdida. La escena que años más tarde culminaría en el rock gótico, siempre se jactó de tenerles como referentes junto a bandas como Joy Division, Killing Joke, Ausgang, Siouxsie And The Banshees, Virgin Prunes, Uk Decay, In Camera, o The Cure, por citar solo a unos pocos. Esto es así… y no seré yo quien afirme que no encuentro ninguna conexión entre las propuestas de estos con lo que vino después: The Mission, Sisters of Mercy , The Cult o Fields of the Nephilim. O tal vez sí.

Gang of Four

Gang of Four – To Hell with Poverty (1982)

Si bien las temáticas elegidas por muchas de las bandas apuntaban al dadaísmo o a movimientos artísticos más o menos transgresores, un buen puñado de ellas se volcaron más en el discurso político. La conciencia de clase, el feminismo, la lucha contra el racismo y la denuncia de las desigualdades sociales, los conflictos bélicos y la precariedad laboral determinaron los estribillos que muchos de estos grupos cantaron a dolor. Su compromiso era explícito y participaban en festivales con un objetivo claramente político. The Ex, Zounds, Pop Group , Delta 5 , Crisis o Poison Girls fueron algunos de los que llevaron la reivindicación por bandera.

Cabaret Voltaire

Cabaret Voltaire – Nag Nag Nag (1980)

La incorporación del “factor máquina” a la ecuación postpunk permitió esquivar la rigidez a la hora de componer. Al latido artificial de las propuestas de Suicide o Kraftwerk, la democratización del precio de los sintetizadores y la aparición de los secuenciadores, muchos chavales de todas las latitudes del mundo se decidieron a apostar por la vanguardia electrónica. La distribución de sus primeras maquetas, concebidas como “grabaciones de alcoba”, se produjo mediante el envío de cintas de casette que circularon por correo a lo largo y ancho de Europa. El “házlo tú mismo” del postpunk aglutinó propuestas muy dispares en su vertiente más electrónica, como el industrial, el synthpop o la darkwave. La lista de nombres sería infinita, así que nos conformaremos con citar, por ejemplo, a The Normal, Esplendor Geométrico, Grauzone, The Units, DEVO, The Human League, Gary Numan, Cultural Decay, Systematics o Monitor.

Einstürzende Neubauten

Einstürzende Neubauten –Halber Mensch 1985

En el Berlin de principios de los 80, los Neubauten transgredieron normas y comportamientos como hicieran Throbbing Gristle en Inglaterra unos años antes. Con un aura quizá menos provocadora, pero no menos experimental e incómoda, los alemanes reinventaron el modo de hacer canciones y sobre todo, con qué hacerlas. Invirtieron en planchas de acero, estaño, martillos, radiales, ferralla y cualquier tipo de herramienta con fines de percusión, obteniendo unos resultados F-A-S-C-I-N-A-N-T-E-S. Considerados junto con los ya mentados TG como los padres del género industrial, para mí, se caracterizaron por su afán creador, libre y extremo. Aunque tardaron poco en captar la atención de las instituciones, siempre se dedicaron a investigar e innovar, sin someterse a unos patrones ya definidos.

Otras bandas difícilmente clasificables consiguieron desmarcarse en cuanto sonido, actitud o composiciones. Los australianos The Birthday Party, por ejemplo, viajaron a Londres y lograron hacerse un hueco en su pujante escena. Lo razonable hubiera sido amoldarse a las fórmulas de éxito del momento, pero ellos prefirieron pasárselo por el forro. De sus violentos directos, se hablan auténticas maravillas. Cabalgaron a su bola, repartiendo intensidad, rabia y mal rollo a troche y moche por donde pasaron. Eternas sesiones de grabación y mezclas imposibles dieron forma a los poemarios siniestros de Nick Cave al ritmo del rock maldito de la banda. Swell Maps, This Heat, The Fall o Rip Rig And the Panic podrían perfectamente confundirse con algunas de las bandas que encabezan esta lista. Todas ella eligieron el camino más largo para llegar a vete a saber dónde.

The Birthday Party – Junkyard (1982)

Seguramente consideres que faltan nombres, datos y claves que no se dan en el artículo. Cierto es. No te falta razón. Pero aquí la intención era plasmar el postpunk como una apertura de miras a la hora de llevar una propuesta hacia adelante. Ausente de prejuicios. Para bien o para mal se han mencionado y se han referenciado algunas bandas que podrían representar un momento concreto y una pequeña parte de este enjambre de creatividad y dispersión mental. En España contamos con nuestra propia cosecha de todos estos sonidos, pero no he querido mezclar churras con merinas. Tampoco mencionar a P.i.L. No me preguntes porqué. Aquí os dejo algunas recomendaciones breves para que sigáis buceando en el pantano:

-Los catálogos de Ralph Records, Rough Trade, Damaged Goods, Factory o Mute Records.

-Las compilaciones fundamentales y necesarias de Meshtetics y Soul Jazz Records. Especialmente los recopilatorios NY NOISE, The Sexual Life of the Savages, Mutant Disco, In The Beginning there Was the Rhythm…).

-Las reediciones de sellos como Vinyl On Demand, Bureau B, Superior Viaduct o tantos otros consagrados a rescatar auténticas joyas de bandas que no se comieron nada en su día.

-Libros como Rip It Up and Start Again de Simon Reynolds, que da buena cuenta de todos los frentes abiertos de esta jarana.

-La extensa librería online que referencia toneladas de bandas que comulgan con alguna de estas premisas: ppodd.info

-No tenerle miedo ni respeto a lo aberrante. Es aconsejable desabrocharse el corsé que en muchas ocasiones gastamos en forma de prejuicios.