LA NEOPSICODELIA— Por Lolo Aznar (ANALOG LOVE)

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Lolo Aznar, integrante de Analog Love, el sello discográfico y promotora musical encargado de nuestra tercera REVIEW de género dedicada al folk y la psicodelia, ha tenido a bien cedernos la reproducción de un articulo especial sobre la neopsicodelia que escribió en su día para uno de los volumenes impresos que edita el estupendo magazine musical online Shook Down UnderzineSin duda un texto que nos ayudará a todos a entender un poco mejor en qué consiste exactamente este nuevo subgénero/término musical que últimamente está dando tanto que hablar. ¡Muchas gracias Lolo!

Portada y detalle interior de la revista impresa SHOOKDOWN.UNDERZINE#6

LA NEOPSICODELIA

por Lolo Aznar (ANALOG LOVE)

En los últimos años el término psicodelia ha vuelto a estar en el punto de mira, hasta el límite de que es habitual ver grupos que practican este género ocupando slots importantes en los grandes festivales y recuperando espacio en los medios especializados; así como sellos o promotoras orientadas en este sonido. Pero una escena, desgraciadamente, no trasciende al gran público hasta que se la etiqueta. Y de esta manera, tuvo que llegar el término: neopsicodelia. ¿Pero qué entendemos por neopsicodelia? Como ocurre siempre, lo único más absurdo que una etiqueta es intentar definir qué es lo que abarca. Pero como el ser humano es absurdo en sí mismo, siempre caemos en el juego de intentar desentrañar este misterio.

La neo-psicodelia se populariza a principios de segunda la década del 2000 gracias a la irrupción de bandas como Tame Impala, Temples, Foxygen, Unknown Mortal Orchestra o Pond. Sin embargo, estos grupos no fueron los creadores de esta corriente de este sonido, sino que con su éxito ayudaron a visibilizar una escena que ya estaba allí y que todavía no había recibido la atención mediática que merecía. Una escena que empezaba a aglutinarse gracias a la labor de sellos como Trouble in Mind, Fuzz Club o Sacred Bones; además de festivales especializados en estos géneros como el Austin PsychFest (ahora Levitation) o el Liverpool PsychFest.

Tame Impala – Feels Like We Only Go Backwards (2012)

¿Pero cuando nace esta escena? ¿Cuáles son sus elementos definitorios? ¿En qué referencias podemos encontrar su origen? En este caso definir el género se complica, debido a que la etiqueta no es más que una actualización de la ya conocida psicodelia, un término amplio que abarca multitud de corrientes artísticas que superan lo estrictamente musical. Intentemos buscar por tanto unos rasgos comunes entre todas estas expresiones creativas. El denominador común entre ellas podría ser que todas están impregnadas de un cierto componente místico y tienen un afán de experimentación. Al contrario de lo que ocurre en géneros como el punk, en los que el mensaje tiene un trasfondo social o político, el discurso de la psicodelia no tiene un destinatario exterior concreto, sino que busca la revolución interior en un sentido más amplio y espiritual. El objetivo es elevar el alma y expandir conciencias.

Si focalizamos la cultura psicodélica en la música popular, el misterio sigue siendo difícil de desentrañar. Esta cultura se ha asociado a lo largo de la historia del arte con multitud de corrientes, y en el mundo de la música sucede lo mismo. La psicodelia une géneros tan distantes como el rock y acid house o el folk y el kraut. No obstante, la primera vez que se usó el término rock psicodélico a nivel masivo fue para designar la ola de pop-rock que bañó Estados Unidos e Inglaterra durante la segunda mitad de la década de los 60. Un movimiento contracultural que tenía la música como punta de lanza y que supuso una auténtica revolución en valores liderada por una generación de jóvenes que se negaban a seguir aceptando lo establecido.

Spacemen 3 – Revolution (1989)

Una vez definida la psicodelia, bajemos un peldaño más en la escala de las etiquetas. La neo-psicodelia es un género transversal que asimila nuevos elementos al rock psicodélico de finales de los 60. Influencias que provienen de géneros como el rock progresivo, el kraut, el noise o el shoegaze. Podemos encontrar los primeros trazos de neopsicodelia ya a finales a los 80 en grupos como Spacemen 3 o Loop, ambos pioneros en este sentido. En los 90 el género tiene su primera hornada de bandas que influirán de gran manera en las que hoy conocemos. Son los ejemplos de Brian Jonestown Massacre, The Flaming Lips o el colectivo Elephant 6. Todos estos grupos, aunque difieran en propuesta, tienen elementos discursivos y e inquietudes musicales comunes, todas ellas ligadas a la experimentación. Otro de los ingredientes que no podría faltar en la receta de la neo-psicodelia son las atmósferas, los muros de sonido y la experimentación técnico-sonora aparejada a géneros como shoegaze o el noise. Grupos como The Jesus & Mary Chain, The Telescopes, Slowdive, Ride o My Bloody Valentine resultan imprescindibles para entender la vertiente más oscura de esta etiqueta.

My Bloody Valentine – Only Shallow (1991)

Si atendemos a los inicios del siglo XXI podemos encontrar los primeros brotes de esta escena, como pueden ser  The Warlocks; los alemanes Vibravoid, que llevan nueve discos a sus espaldas; o Animal Collective, un ejemplo de que la relación entre la música electrónica y la psicodelia está más viva que nunca. Tampoco debemos olvidar tres referencias como Dungen, The Black Angels y A Place To Bury Strangers, que supusieron el primer punto álgido de este movimiento en el siglo y que empezaron a despertar una atención prematura en los medios especializados.

¿Estamos ya en condiciones de definir la neo-psicodelia? Volvamos al presente y al estamento que mejor maneja el las etiquetas en el mundo de la música: la prensa. Pitchfork calificó con un 8’5 a Innerspeaker (Modular, 2010), el debut de Tame Impala, otorgándole la medallita de Best New Music que tanto gusta a los devoradores de hypes. En esa crítica, Zach Kelly definía la música de los australianos como “una conexión entre la psicodelia americana de finales de los 60 y décadas de tradición pop británica, que va desde el pop pastoral de The Kinks hasta la expansividad de The Verve, pasando por la calidez narcótica de The Stone Roses.”

Hay que reconocer que, en este caso, el periodista consiguió dar una definición que podría servir como guía de iniciación para trazar los límites conceptuales de la llamada neo-psicodelia. Una definición que podría ayudarnos a prestar atención a una de las escenas musicales más ricas, heterogéneas y originales de la actualidad.

Animal Collective – My Girls (2009)