(I)FOLK ROCK Y PSICODELIA: “LOS ESTADOS ALTERADOS DE NORTEAMERICA”

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«Algo está pasando aquí / que no está del todo claro. / Hay un hombre con un arma por ahí / que me dice que debo tener cuidado». Con el paso de los años, los acordes que acompañan estos versos se volverían tan reconocibles como las imágenes en blanco y negro que la inspiraron. Pertenecen a un noticiario sobre el Sunset Strip de Los Angeles, donde la policía limpió violentamente la calzada de manifestantes que protagonizaban una sentada de protesta contra los comercios que había rehusado atender a unos clientes por llevar el pelo largo. En mitad de la trifulca, un agente incluso llegó a apuntarles con su arma. 

Cada vez que evocamos los orígenes de la contracultura californiana de los años sesenta y la Guerra de Vietnam, nuestra mente vuelve ineludiblemente a Buffalo Springfield y a su tema For What It’s Worth (1967). Se ha convertido en un símbolo de una época convulsa, marcada por las manifestaciones multitudinarias por los derechos civiles y contra la guerra de Vietnam. El mismo año de su publicación, Martin Luther King hacía un llamamiento a la desobediencia pacífica y los Panteras Negras desafiaban a las autoridades concentrándose puño en alto frente a comisarías y edificios oficiales. En San Francisco, centenares de jóvenes quemaban en público sus cartillas militares.

En esta aparición televisiva, un cowboy encañonaba a Buffalo Springfield para quitarle algo de hierro al asunto.

Ed Sanders, vocalista de la banda de garaje-rock The Fugs, definió aquel verano de 1967 como «un globo de esperanza, una anomalía utópica en el devenir de la violenta historia del siglo XX». El año en el que los ideales y esperanzas de toda una generación confluyeron en un sentimiento de fraternidad que abogaba por el amor libre y el pacifismo, e inspiraron un conato de rebelión contra lo establecido al ritmo de las visiones alucinógenas de The Doors, Grateful Dead y Jefferson Airplane. Sin embargo, aunque aquellos valores contraculturales nacieron predestinados al fracaso, su influencia se dejaría sentir con fuerza varios años más tarde. La ecología, el movimiento de liberación sexual, el pacifismo, el arte pop, la música rock, las soluciones alternativas y tantos otros aspectos relevantes tuvieron su génesis en ese momento mágico y efímero, prácticamente irrepetible, que se importaría a Europa a través del Mayo francés del 68.

Jefferson Airplane – White Rabbit (1967)

«Un hippie es alguien que parece Tarzán, camina como Jane y huele como Chita», se burlaba Ronald Reagan, por aquel entonces gobernador de California, de los universitarios que secundaban las huelgas en el campus de Berkley. Con esas palabras pretendía restarle importancia a lo que la revista TIME definió en grandes titulares como “una revuelta a nivel nacional” o “la revolución psicodélica”. El nuevo Hollywood aprovecharía el protagonismo de Peter Fonda como icono contracultural de la época, para encadenar varios éxitos de taquilla con The Wild Angels (1966), The Trip (1967) y Buscando mi destino (1969). Esta última, considerada como el verdadero triunfo comercial del underground norteamericano de la década, sintetiza por primera vez el espíritu libertario de los años sesenta a través de una banda sonora compuesta por canciones de The BandSteppenwolfThe ByrdsJimi Hendrix y Bob Dylan, entre otros artistas. La imagen de Wyatt (Peter Fonda) y Billy (Dennis Hopper) haciendo rugir los motores de sus motocicletas, lanzándose a la carretera con Born to be Wild sonando a todo volumen, se convirtió en un símbolo de la búsqueda de la libertad individual al margen de la sociedad y delas restrictivas leyes federales.

Born to be Wild de Steppenwolf en Buscando mi destino (1969).

Muchos jóvenes estadounidenses suscribieron con entusiasmo el lema de la psicodelia (“cambia tu mente y cambiarás el mundo”) y emprendieron su propio viaje de realización personal para experimentar con la vertiente más chamánica de la lisergia. La diáspora hippie buscó ampliar sus horizontes mediante el viaje (en sentido literal y figurado), acudiendo al reclamo del retiro espiritual en la hasta entonces apacible isla de Ibiza o los remotos santuarios del Nepal. Paradójicamente, aquellos últimos reductos, donde aún cabía la posibilidad de colmar sus ansias de paz y libertad y disfrutar de la vida en perfecta armonía con la naturaleza, se popularizarían como destinos turísticos de moda entre las clases más acomodadas.

El 9 de agosto de 1969, la noticia de un brutal homicidio múltiple en una mansión de Beverly Hills conmocionó a la opinión pública norteamericana. Entre las víctimas se encontraba la actriz Sharon Tate, esposa de Roman Polanski, un polémico director de origen polaco que acababa de estrenar una película muy exitosa sobre el nacimiento del Anticristo. El máximo responsable se llamaba Chales Manson, un hippie obsesionado con el Apocalipsis y el álbum blanco de The Beatles, y que unos años antes había llegado a Los Angeles para abrirse paso en la industria musical. Tras acusar a Dennis Wilson, batería de The Beach Boys, de plagiarle una de sus canciones, se retiró al corazón del desierto en compañía de un fiel puñado de seguidores, a los que consideraba su Familia, y que le acompañaron en su exilio voluntario hacia los abismos de la locura. «Yo solo hago música», declararía durante el juicio. «El problema es lo que otros hacen con ella». En ese sentido, resulta irónico que Manson consiguiera materializar su sueño de convertirse en una estrella del rock a través de un puñado de groupies dispuestas a matar en su nombre.

Woodstock, 1969 : Jimi Hendrix interpreta el himno de los Estados Alterados de Norteamérica

De nada sirvió que, a los pocos días de cometerse los asesinatos, casi medio millón de jóvenes –hippies en su mayoría– se dieran cita en un festival de música rock celebrado en Woodstock y convivieran en un mínimo espacio durante tres días consecutivos, sin que se produjera ningún altercado violento. El fin de la Era de Acuario se consumaría meses más tarde, con motivo de los trágicos acontecimientos del festival de Altamont (California) y la muerte de cuatro estudiantes universitarios a manos de miembros de la Guardia Nacional, en el transcurso de las protestas por la invasión estadounidense de Camboya del 4 de mayo de 1970 en el campus de Kent State (Ohio).

«Nadie tiene razón si todos están equivocados

Los jóvenes dicen lo que piensan

Logrando mucha resistencia tras ellos.

Creo que es hora de que parar.

¡Eh, chicos! ¿Qué es ese sonido?

Todos saben lo que está pasando»

Buffalo Springfield – For What It’s Worth (1967)

Escrito por David Bizarro

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(II) FOLK ROCK Y PSICODELIA:

“SONIDOS EXÓTICOS DEL FUTURO PASADO”