(I)GARAGE ROCK: “ESTE GRUPO PUEDE SER TU VIDA”

La história de los géneros Publicado por

En 1957, la empresa Danelectro abarató los costes de producción fabricando las pastillas de sus guitarras eléctricas con los tubos cromados que reciclaban de los lápices de labios. Un modelo especialmente económico puesto al alcance de los adolescentes que ensayaban en los garajes de casa de sus padres a mediados de los sesenta. Apenas conocían tres acordes, pero suplían sus carencias instrumentales con toneladas de entusiasmo. Cuando subían el volumen al máximo, los amplificadores emitían un zumbido característico que hacía que los acordes sonaran aún más salvajes. Esa distorsión, descubierta casi por accidente, se convertiría en una de las principales señas de identidad de un estilo musical que continúa vigente en la actualidad: el garaje rock.

Aunque resultaría aventurado establecer una cronología al tratarse de un fenómeno espontáneo, los comienzos de la música underground, tal y como la conocemos hoy en día, arrancan en los sótanos y los patios traseros de los suburbios de Estados Unidos y Canadá, cuando la generación del baby boom decide pasar a la acción y tomar por asalto de los escenarios en los bailes de graduación y piscinas municipales. Conviene recordar que estas primeras “bandas de garaje” nacieron en un contexto de precariedad y amateurismo, fruto del ansia irrefrenable por meter ruido. Son el primer eslabón en la cadena de la democratización de la música rock que desembocaría en el ideal del “hazlo tú mismo” del punk, pero limitar su relevancia en términos de influencia, además de injusto, sería simplificar demasiado el asunto.

The Ventures llevando la música surf al país del Sol Naciente en 1965.

Puestos a rastrear sus orígenes, debemos empezar por la música surf. Un subgénero del rock and roll que arrasó en las playas del sur de California durante la primera mitad de los años sesenta y se extendió como un tsunami por todo el mundo. Sin ir más lejos, una de sus bandas más representativas, The Ventures, son objeto de culto en Japón, donde siguen actuando a menudo. Por desgracia, los tópicos asociados con el sol y la arena, las carreras de coches trucados y el estilo de vida de los surfistas suelen empañar sus mayores logros como, por ejemplo, el imaginativo uso de la reverberación de unas guitarras que pretendían evocar el océano. Esa utilización del sonido como medio expresivo se convertiría en otra forma de virtuosismo en manos de Dick Dale y Link Wray, saludados como los primeros “guitar heroes” de la historia.

Pero entonces, ¿qué fue primero, la gallina o el huevo? En 1963, un grupo de Oregón llamado The Kingsmen despertó la ira del gobernador de Indiana con su adaptación de una vieja canción de Chuck Berry. Se creó tanto revuelo que hasta el FBI metió las narices para asegurarse de que la letra de Louie, Louie no escondiese mensajes obscenos ni subversivos y, de la noche a la mañana, aquellos chavales se convirtieron en estrellas. Un año más tarde, The Trashmen llevarían el desafío aún más lejos, al pasar por su tamiz surfero un par de temas de R&B, para registrar el que muchos consideran como el himno fundacional del garaje rock norteamericano: Surfin’ Bird (1964). De lo que se deduce que ni la música surf era tan inofensiva como aparentaba, ni las aguas estaban tan calmadas como algunos pretendían.

The Monks son el ejemplo perfecto de que el hábito no hace al monje

Pero no adelantemos acontecimientos, porque el otro pilar que sustentaría los cimientos del garage rock se encontraba en el Reino Unido. Los británicos habían conocido el blues y el rock al mismo tiempo, pero al acabar la II Guerra Mundial llegaron a asimilarlo como algo propio. De hecho, The Beatles empezaron su carrera grabando versiones de Carl Perkins y Little Richards, hasta dar con la fórmula perfecta que les permitió componer canciones sencillas y pegadizas. Su fulgurante entrada en el mercado norteamericano con I Want to Hold Your Hand (1964) les convirtió en los precursores de un movimiento de colonización cultural en sentido inverso: la British Invasion.

Hasta entonces, la presencia de artistas británicos en las listas de éxitos estadounidenses había sido prácticamente nula. Otras bandas como The Rolling Stones, The Dave Clark Five, The Animals y The Who se sumaron rápidamente al contraataque desde el Viejo Continente. Y aunque grupos como The Yardbirds, The Troggs o The Kinks vieron limitado su impacto en el extranjero, su huella se revelaría mucho más profunda entre la primera hornada de la edad de oro del garage rock, formada por The Sonics, The Standells o Question Mark and The Mysterians. El espíritu del rock and roll primigenio regresaba así al país que lo vio nacer, y lo hacía con aires renovados. ¡Realmente explosivos!

The Sonics, ¡te van a volver loco!

Escrito por David Bizarro

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(II)GARAGE ROCK: UN RELEVO GENERACIONAL ESPONTÁNEO